Monclova Coahuila 1983. 

Maestría en Creatividad e Innovación educativa, Universidad Finis Terrae, Santiago de Chile.

Miembro del consejo académico del CIRCE (The Centre for Imagination in Research, Culture and Education) www.circesfu.ca 

Coautora de Educación Imaginativa, una aproximación a Kieran Egan, Morata (2017) y Vive la Ética y Valores 2, Editorial Progreso (2011). Autora de Valles y Alturas, Editorial Progreso  (2009); De Noche, Editorial Progreso (2011) y Viento Austral, Editorial Progreso  (2012). 

Colabora como instructora en Creatividad y Educación Imaginativa para Educación Imaginativa de México Sociedad Civil.

 

Reinterpretarme, re imaginarme.

Muchas cosas asombrosas existen y, con todo, nada más asombroso que el hombre.

Antígona, Sófocles.

La imaginación como el asombro se manifiesta de formas insospechadas. Si por algo son tan poderosos ambos conceptos es porque son capaces de moldear nuestra mente. Llevo años interesada en conocer qué es, cómo, porqué y para qué imaginamos y he de decir que, en el mismo documento donde me presentaron los resultados de mi estudio genómico de composición ancestral, me fue entregada, también, una potente dosis de asombro que me re imagina…

Interpretar mi informe genómico me hace reinterpretarme, re imaginarme.

Parto de entender a la imaginación como la capacidad de operar nuestras facultades mentales en términos de posibilidades. Así, de la mano de la teoría sobre la imaginación propuesta por el inglés Kieran Egan, desmenuzaré mi informe genómico interpretándolo a la luz de las cinco formas en las que, como adulto, imagino el mundo. El presente texto, primera entrega, abordará sólo la primera forma de imaginación, la llamada también imaginación somática.

Somos seres humanos antes de ser seres humanos con lenguaje.

 Kieran Egan. 

Imaginamos de una forma prelingüística y no sólo lo hicimos antes de decir “mamá” por primera vez, esta forma de imaginar sigue con nosotros a lo largo de la vida. La imaginación somática o imaginación con el cuerpo buscó, quizá desde antes de que nacieras, hacerte conectar con el entorno para recrear posibilidades mentales (imaginación) en función a asegurar tu supervivencia. Esta imaginación reviste tu instinto y sobrevive mientras tu intuición se desarrolla; su cómplice: tu cerebro reptiliano; las herramientas con las que la ejercitas: las respuestas emocionales y sensaciones, los sentidos, el sentido del humor, la musicalidad, entre otras.  

Imagina que una apacible mañana sales a caminar. Justo en el momento en que te dispones a cruzar la calle escuchas un rechinido ensordecedor, antes de que, desde la corteza prefrontal, se elabore un argumento que sopese el riesgo de seguir andando, tu cuerpo ya se ha detenido. ¿Qué crees que imaginaste? 

Ahora bien, toma en cuenta que el asombro es un potente detonante para la imaginación. En mi caso, el asombro que me ha producido conocer mi informe genómico me ha entusiasmado a iniciar un viaje que seguramente me hará, no sólo comprender mejor los temas relacionados a la ancestría genética, sino comprenderme mejor desde mi propia ancestría genética. He ahí una de las funciones de la imaginación: comprender.

(…) Imaginar te permite comprender, ir más allá de la información, es, a la vez, una actividad cognitiva y experiencial, que permite abordar la profundidad de la realidad y sentirla; aspectos estos ligados a la flexibilidad, en la cual el ser humano se da la oportunidad de asumir diferentes posturas, reconocer a los otros y compartir con ellos sus opiniones, visiones, relatos y discursos. (Tobón, 2007) 

Por ahora, desde la fase somática de la imaginación, decido acompañar mi comprensión sobre mis complejos procesos evolutivos escuchando https://www.youtube.com/watch?v=JnmZdTiyE-Q

Adriana Grimaldo, Monclova, Octubre de 2019